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sábado, 18 de mayo de 2019

Libros 2018

De entre los libros leídos en 2018 voy a destacar cinco por diversas razones.

El primero es El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales, un autor poco conocido de comienzos del siglo XX y que tiene una prosa muy sencilla, directa e incisiva. La lectura del mismo, así como las menciones que sobre él aparecen en Las armas y las letras, de Andrés Trapiello (libro del plan lector del 2019), me hicieron incluir una de sus obras en el plan lector de este año, esta es, A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, considerada un clásico sobre la Guerra Civil.
Por cómo cuenta las andanzas de Juan Martín y Sole, bailarines flamencos que están de gira por Rusia justo en 1917, cuando estalla la Revolución bolchevique, y porque la novela me ha sugerido sumergirme en otras lecturas afines o ambientadas en la misma época, la reseño en primer lugar.

En segundo lugar mencionaría El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, pero en este caso para señalar que a veces una segunda lectura de un libro que ha sido tan influyente en la adolescencia de uno se entiende o percibe de otra manera en la edad adulta, provocando cierta desilusión... y eso es lo que me pasó a mí.

El libro que quiero mencionar en tercer lugar solo lo está por uno de sus cuentos, y no porque los demás no merezcan la pena, sino porque este es tan ocurrente y está tan bien escrito que eclipsa, en cierto modo a los demás. Se trata de El malestar al alcance de todos, de Mercedes Cebrián, un volumen de cuentos intercalado de poemas en el que destaca el maravilloso Tempus fugit. Me lo descubrió una preparadora de la oposición y lo he incorporado a las lecturas que hago con mis alumnos. Además, en una ocasión, ganamos un concurso de lectura en voz alta gracias a un fragmento del mismo (sin obviar la buena lectura que hizo de él la alumna que lo gano, por supuesto).

El cuarto libro sería Usos amorosos de la posguerra española, ensayo de Carmen Martín Gaite que llegó a mí después de Usos amorosos del siglo XVIII en España y que casualmente leí antes, quizá por su formato de bolsillo. Sin embargo, frente a la tesis de la escritora, que tengo aún pendiente de acabar, el de la posgurerra es menos erudito, concede más al lector y pierde un poco la gracia. También es verdad que llegué hasta él después de leer La reina de las nieves, probablemente el libro que menos me haya gustado de una de mis escritoras favoritas, y que buscaba resarcirme un poco y encontrar esa conexión con ella a través de una realidad que podía ofrecerme un ensayo.

Y para acabar, otra relectura, en este caso un libro que me fascinó en su día y que lo volvió a hacer nuevamente, Juegos de la edad tardía, de Luis Landero. De este libro recordaba casi todo, menos el final, que la verdad es que se me volvió un poco enrevesado y muy poco indeleble, hasta el punto que no ha pasado ni un año y ya se me ha vuelto a olvidar. (Por cosas como estas se justifica la existencia de este blog).



Además de las citadas, durante el 2018 leí o releí las siguientes obras:
- La reina de las nieves, Carmen Martín Gaite.
- Prosas profanas, Rubén Darío.
- Versos sencillos, José Martí.
- Martín Fierro (primera parte), José Hernández.
- El rayo que no cesa, Miguel Hernández.
- El silbo vulnerado, Miguel Hernández.
- Versos libres, José Martí.
- La catedrática, María López Villarquide.
- Memorias de Leticia Valle, Rosa Chacel.

sábado, 6 de junio de 2009

El callejón de los milagros

El callejón de los milagros, publicada en 1947, es una de las novelas más conocidas e importantes del autor egipcio Naguib Mahfuz.
Cuenta la historia de los habitantes del Callejón de Midaq, lugar donde ocurre la mayor parte de la historia.

Se estructura la novela en 35 capítulos, cada uno de los cuales cuenta la historia de un personaje y a medida que la trama avanza se entremezclan estos y sus historias. De su estructura interna podríamos decir que es circular, comienza en el café de Kirsha y es ahí donde termina.

Resumen de los capítulos.

Capítulo 1: Se nos presenta el callejón, sus tiendas y quienes las regentan, haciendo especial hincapié en el café de Kirsha.
Capítulo 2: Nos habla de Saniya Afifi, propietaria del segundo inmueble del callejón (en cuya primera planta tenía su morada el doctor Bushi y en la segunda, Umm Hamida y su hija Hamida), una viuda que busca un marido joven con la ayuda de Umm Hamida, la casamentera del callejón.
Capítulo 3: Está protagonizado por Hamida.
Capítulo 4: Se presenta a Abbas y a Husain Kirsha.
Capítulo 5: Vuelve a la historia de Hamida y sus ganas de salir del callejón. Relata el primer encuentro con su pretendiente Abbas.
Capítulo 6: Nos habla de Kirsha y sus conquistas amorosas.
Capítulo 7: Aparece el oscuro personaje de Zaita y sus aberrantes quehaceres.
Capítulo 8: Es el capítulo destinado a Salim Alwan y su bazar.
Capítulo 9: Nos muestra a la señora Kirsha disgustada con su marido por sus escarceos amorosos homosexuales.
Capítulo 10: Retoma la historia de Abbas pretendiendo a Hamida durante uno de sus paseos.
Capítulo 11: Cuenta como la señora Kirsha, desesperada, pide consejo a Radwan Husaini sobre qué hacer con su marido. Después narra la conversación que mantienen Husaini y el señor Kirsha.
Capítulo 12: Nos narra la secuencia de la señora Kirsha encolerizada en el café cuando descubre a su marido con el joven y la posterior discusión entre el matrimonio.
Capítulo 13: Se produce la pedida de la mano de Hamida por parte de Abbas y la despedida de éste.
Capítulo 14: En este capítulo Husain Kirsha se va de casa de sus padres, con la discusión correspondiente.
Capítulo 15: Nos narra como es pedida en matrimonio la señora Afifi a través de la casamentera Umm Hamida.
Capítulo 16: Vuelve a hablarnos de Zaita y su intento de seducción fallido hacia la panadera Husniya.
Capítulo 17: El dueño del bazar, Salim Alwan, le pide a Umm Hamida la mano de su hija.
Capítulo 18: Umm Hamida le cuenta la noticia a su hija. Al día siguiente Umm Hamida va a aceptar el compromiso de su hija y se entera del infarto que ha sufrido Alwan.
Capítulo 19: Se cuenta como se prepara un mitin electoral junto al callejón de Midaq. Durante un discurso de un político se produce el primer encuentro visual entre Hamida e Ibrahim Faraj.
Capítulo 20. Ibrahim Faraj comienza a ser un asiduo al café de Kirsha. Se produce el planeado encuentro entre Hamida e Ibrahim.
Capítulo 21: La señora Afifi visita al doctor Bushi para ponerse dentadura de oro debido a su inminente boda.
Capítulo 22: Cuenta el regreso de Alwan al callejón y narra su enfermedad y cómo ésta le ha cambiado la forma de ver la vida y su carácter.
Capítulo 23: Segundo encuentro de Hamida e Ibrahim. Visita a la casa de éste.
Capítulo 24: Trata la última noche de Hamida en el callejón y su fuga con Ibrahim por la mañana.
Capítulo 25: Se produce el regreso de Husain Kirsha a casa de sus padres con su esposa y cuñado.
Capítulo 26: Ibrahim le enseña a Hamida el prostíbulo, sin saber aún ella que lo era.
Capítulo 27: Zaita y el doctor Bushi van al cementerio a robar una dentadura de un muerto y les detiene la policía.
Capítulo 28: Regreso de Abbas de Tell el- Kebir y descubrimiento de la desaparición de Hamida.
Capítulo 29: Salim Alwan y su disputa con el jeque Darwish (y posterior perdón).
Capítulo 30: Cuenta como Husain Kirsha y Abbas van a la taberna de Vita en el barrio judío.
Capítulo 31: Narra la situación de Hamida, su creciente odio a Ibrahim, y cómo abandona el prostíbulo y se va en taxi hacia la plaza de la ópera.
Capítulo 32: Se produce el encuentro entre Abbas y Hamida y la posterior discusión de éstos en la floristería. Hamida le propone a Abbas que se vengue de Ibrahim.
Capítulo 33: Despedida de Radwan Husaini por su peregrinación a La Meca y a Medina.
Capítulo 34: Se produce el episodio que llevará al desenlace de la trama. Abbas encuentra a Hamida con clientes ingleses y no puede controlar su ira, produciéndose una pelea que acabará hiriendo a la joven y con la muerte de Abbas.
Capítulo 35: Regreso de Husaini al callejón donde da la noticia de la muerte de Abbas. Continuación de la vida en el callejón.

Personajes.

En cuanto a los personajes, podemos hablar de una novela coral en la que se nos presenta una galería de personajes cuyo nexo de unión es el callejón. Viven en él, regentan un local o ambas cosas. Cada uno de ellos tiene su personal relación con el callejón, algunos lo odian y quieren escapar de él, como Hamida y Husain Kirsha (quienes representan la juventud más rebelde), otros en cambio lo adoran y auguran su feliz futuro formando parte del vecindario del callejón, como Abbas, el Tío Kamil, el jeque Darwish. También los hay que desprecian a sus habitantes; suele el ser el caso de los de poder adquisitivo mayor, como la Señora Afifi, Salim Alwan o Zaita, en cuyo caso los motivos que le impulsan a odiar a los demás nada tienen que ver con su posición económica. Por otro lado, estarían los personajes que se conforman con lo que la vida les depara y viven en paz consigo mismo y con Dios, como Radwan Husaini.

Existen otros personajes que tienen menos peso en la historia, como el matrimonio de panaderos, Yaada y Husniya y otros que protagonizan algunas anécdotas más relevantes en la historia como el doctor Bushi.

Tiempo.

El tiempo de la acción se corresponde con la Segunda Guerra Mundial, hacia 1944- 45, más o menos, ya que se menciona su inminente fin.
En cuanto al tempo, podemos decir que es una novela rápida, la acción sucede en unos meses cualesquiera, prácticamente tomados al azar por el autor. La simultaneidad de las historias ayuda a que la historia sea contada con esa rapidez de la que hablamos. Se suceden hechos al mismo tiempo en cada parte del callejón.
El orden de la historia es el orden de los hechos. El narrador no altera la secuencia de lo que va ocurriendo en el callejón.

Espacio.

En cuanto al espacio, nos encontramos con el más importante de la novela, que es aparte de localización de ésta, personaje principal. Se trata del microcosmos del callejón, su día a día, su miseria y su decadencia.
Frente al callejón, aparecen otros lugares con menos relevancia en la historia que se anteponen como antagonistas a éste. Aquí encontraríamos el lujo del prostíbulo, la plaza de la Reina Farida, la Plaza de la Ópera… También son importantes en las historias de los personajes las calles aledañas al callejón, que sin pertenecer a un estatus social mayor al de Midaq, si que dan la sensación de libertad a los protagonistas que se sienten atrapados en el callejón. Estos lugares serían aquellos por los que pasea Hamida; la calle del Muski, la calle Nueva, la de Sanadiqiya, etc.… Por último, los escenarios donde se vive el vicio y sus gentes tienen más que ver con los habitantes del callejón: el barrio judío, taberna Vita, y el cabaret donde trabaja Hamida y encuentra la muerte Abbas.


Lenguaje y estilo.

El lenguaje es sencillo. El autor vuelve a escribir utilizando una prosa rápida y sin pretensiones. Utiliza frases cortas, describiendo con pinceladas a los personajes y narrando con objetividad y sin emitir juicio alguno, las peripecias de los personajes. Las expresiones son coloquiales y los diálogos escuetos. Utiliza la tercera persona, siendo por tanto un narrador omnisciente.

Valoración de la novela.

El callejón de los milagros es una novela que está tan bien narrada, que no puedes dejar de leer para saber qué va a suceder con cada personaje que va presentándote el autor. Es una novela de fácil lectura, con una trama no excesivamente complicada e incluso, en algunos momentos, bastante previsible, pero aún con todo sientes constantemente el deseo de saber más acerca de cada uno de ellos.

Con pocos detalles de cada personaje, se van construyendo en tu interior el mundo que les rodea, sus sentimientos y pretensiones y llegas a comprender a cada uno de ellos casi, como si les conocieras de toda la vida.

Es conmovedor ese final, en el que a pesar de las tragedias que ocurren a algunos de los habitantes del callejón, como a Abbas, a Hamida o a Zaita y el doctor Bushi, los habitantes, siguen sus vidas y el callejón, impasible, recobra la normalidad casi sin haberla perdido en ningún momento.

Vuelve a sorprenderme el autor. Sinceramente, es muy buena novela.

jueves, 26 de marzo de 2009

Miramar (Naguib Mahfuz)

Miramar es el punto de encuentro de siete protagonistas a los que les une el destino en la ciudad de Alejandría.

El título del libro es el nombre de la pensión que regenta Madame Mariana, una mujer que ha experimentado el lujo y la belleza en sus propias carnes y que ahora, envejece a la vez que cuida para que su negocio sea el mismo lugar “decente” y “prestigioso” que fue algún día.

Allí llega el primer huésped: Amer Wagdi. Un conocido periodista ya anciano, que ha visto como su carrera se ha echado a perder con los años y que quiere pasar lo que le queda de vida en la más absoluta tranquilidad, disfrutando de su ciudad natal y de la pensión en la que pasara, tiempo atrás, los días más felices de su vida.

Unos días después, llega un segundo huésped. Se trata de Tolba Bey Marzuq, quien ha saboreado los sinsabores de la Revolución. También anciano, aunque menos que Amer, fue Subsecretario de Estado para el Ministerio de Asuntos religiosos y un gran terrateniente; secuaz del Rey y enemigo del Wafd. Ha perdido todo, o casi todo, ya que la Revolución le expropió sus bienes.

Ambos dos, dadas sus circunstancias de soledad, comienzan a tratarse, pese a ser claros antagonistas y con opiniones tan distintas sobre lo que supuso la Revolución para el país. Comparten desayunos en la pensión, cafés en los bares de la ciudad y conversaciones junto con Mariana, vieja amiga ambos.

Un día llega a la pensión la joven fellaha Zohra, huyendo de su pueblo y de las viejas tradiciones que quieren casarla con un señor mayor. El padre de la campesina, antes de morir, había sido proveedor de Mariana y Zohra le había acompañado en sus visitas, por lo que la conocía bien. Al morir su padre y ser obligada por el abuelo de ésta a contraer matrimonio, se escapa de su pueblo y va en busca de un trabajo a la pensión Miramar.
Allí la recibe Amer, quien queda prendado de ella, en el sentido más proteccionista de la palabra. También Mariana, quien le da trabajo como criada en la pensión y Tolba, que actúa con suspicacia ante la juventud y belleza de la campesina.

El siguiente en llegar será Sarhan el Beheiry, jefe del Departamento de Contabilidad en una fábrica textil de Alejandría.
Una semana después llega Hosny Allam, (joven terrateniente que llega a Alejandría con las intenciones de montar un negocio), y por último Mansour Bahy, locutor de los Servicios de Radiodifusión de Alejandría, de unos veinticinco años.

Pasan apenas unos meses y cada uno de los protagonistas va viviendo sus experiencias en la ciudad, con sus conflictos, dudas, planes de futuro y con un denominador común: la influencia que ejerce ante todos los hombres la presencia de Zohra.

Zohra, además de esquivar las aprovechadas intenciones de Hosny y de Mansour, y de rechazar la propuesta de matrimonio de Mahmoud Abu el Abbas, recibe la visita de su hermana mayor y de su cuñado, para llevársela de nuevo al pueblo, pero ella se niega. Por otra parte, movida por el amor que siente hacia Sarhan y por su afán de prosperar en la vida, decide aprender a leer y a escribir para poder aprender un oficio.

El día de Nochevieja, Sarhan el Beheiry decide irse de la pensión y hace creer que se va con Aleya, la profesora de Zohra que vive en el mismo edificio de la pensión y con quien mantiene una relación paralela a la que mantiene con la campesina.

Esa misma tarde, Sarhan el Beheiry, aparece muerto en una carretera y Mansour Bahy se confiesa autor del crimen aunque realmente, su versión, no se corresponde con la versión oficial de la policía.

Critica literaria.

Estructura.

La estructura interna de Miramar está formada por cinco capítulos de los cuales, el primero y el último, están reservados a la misma persona, Amer Wagdi, (primer personaje en llegar a la pensión) y el resto, a los tres personajes protagonistas masculinos.

La estructura de cada capítulo, a su vez, es la misma para todos. Existe un narrador en primera persona, el propio personaje, que nos va narrando los hechos más significativos que ocurren en la pensión de Miramar desde su llegada. A su vez, se producen flash back que nos permiten conocer algo más de los personajes protagonistas. En el capítulo dedicado a Sarhan, hay una excepción con respecto a los demás, y es que su historia la empieza a contar desde antes de instalarse en la pensión Miramar. Este tipo de narrador, en el que se unen la voz, la visión y el personaje, se conoce como homodiegético. El protagonista es a su vez el Yo testigo de lo que sucede a su alrededor.

Esta forma de abrir la novela con un personaje y acabarla con el mismo cierra el círculo del complejo entramado de sus páginas, haciendo a la historia y a la novela una obra redonda.

Personajes.

Los personajes se nos presentan de manera indirecta, a base de matices, y lo que es más importante, a través de los ojos de los otros personajes.

Se trata de una novela polifónica, es decir, numerosas voces nos cuentan lo que sucede en la pensión. Esta técnica permite ir conociendo desde los detalles más nimios a los hechos más relevantes de la historia con la subjetividad de distintos puntos de vista, convirtiendo así al lector en un lector omnisciente, ya que es éste quien realmente conoce la historia verdadera y los hechos objetivos una vez finaliza la lectura.

En este sentido, se podría decir que se trata de una obra compleja, por la sencilla razón de ser contada por cuatro de sus protagonistas.

El autor utiliza el monólogo interior de los protagonistas y predominan los diálogos. También, en ocasiones, el autor utiliza como forma de expresión de sus personajes el monólogo citado o soliloquio.

Los personajes con más relevancia en la historia de Miramar son siete; dos femeninos y cinco masculinos, de los cuales, destacan y tienen capítulo propio, como ya hemos comentado, cuatro de ellos.

Existen también otros personajes secundarios que sirven perfectamente como nexo de unión entre los personajes principales. De esta manera, Safeya, comienza siendo novia de Sarhan y cuando éste la abandona, conoce a Hosny, con el que se ve en varias ocasiones. O la profesora de Zohra, Aleya, que termina enamorada de Sarhan. También Mahmoud Abu el Abbas, el quiosquero, sirve de nexo entre Sarhan y Zohra. O la misma Zohra, que une en un triángulo mortal a Mansour, Hosny y Sarhan.

Mariana, por razones obvias y de localización, también sirve de nexo de unión entre todos los personajes, pero sin duda, el nexo más fuerte es la pensión Miramar, un personaje más en la historia y un espacio muy importante para el desarrollo de la misma.
Al igual que la ciudad de Alejandría; su luz, el reflejo de mar, su clima y sus bares están presentes en la historia y juegan un papel muy importante, por ejemplo, en los estados de ánimo de los personajes.

A su vez, en cada capítulo dedicado a uno de esos cuatro protagonistas, podemos encontrarnos con flash- back que nos dan más detalles de la vida de éstos. De no ser así, no obtendríamos esa información básica que perfila los personajes y que nos sitúan en los hechos acaecidos durante los meses que dura el relato, no más de dos o tres.

La construcción de los personajes, a pesar de no ser exhaustiva – se basa en pequeñas pinceladas que como hemos dicho, nos dan los propios personajes- se complementa perfectamente en sus dos partes: la retrospectiva (nos pone en antecedentes de los hechos más importantes que les han ocurrido a los personajes) y la propia narración de la historia que nos quiere contar el autor en Miramar.

Así, por ejemplo, conocemos como fue relegado de su profesión Amer Wagdi, como Sarhan el Beheiry planea junto con su amigo Ali Bakir traficar con lino, como Mansour Bahy mantiene una relación con la mujer de su amigo y por qué se siente como un traidor, o como Hosny busca emprender un negocio y los motivos que le empujan a ser un crápula.


Tiempo/Tempo.

El tiempo transcurrido en la novela, es decir, lo que se conoce por tiempo externo, podría rondar los dos o tres meses; desde el otoño hasta la Nochevieja, (aunque realmente al autor no le interesa que se sepa exactamente).
Por otro lado, la temporalización interna o tiempo del discurso, es breve.
Se limita básicamente a contarnos los aspectos más significativos de lo que ocurre en la pensión, los hechos que no pasan desapercibidos en un sitio y en un lugar donde no suele pasar nada. De ahí, que los cuatro protagonistas, en sus capítulos respectivos, coincidan en narrar las mismas cosas (con excepciones), porque son las cosas que rompen, por decirlo de alguna manera, la calma de la vida en la pensión.
Este tiempo del discurso, que como hemos dicho, es breve, en ocasiones se ralentiza con los flash- back de sus protagonistas, una técnica que el autor utiliza para presentarnos a los personajes

El orden de la historia sigue el orden natural de los hechos, aunque contado desde diferentes puntos de vista. A veces, en cambio, si que aparecen anacronías en la historia, como las analepsis en el relato de Amer Wagdi, rememorando sus tiempos de periodista, o las de Hosny o Mansour. Se puede decir, por tanto, que pese a primar la temporalización lineal en las diferentes partes de la obra, el conjunto, se correspondería más con una temporalización múltiple o simultánea en la que a los personajes les suceden anécdotas y situaciones, en diferentes espacios desdoblados, al mismo tiempo que a otros les suceden otras. O incluso, que se lleguen a mezclar esas anécdotas o situaciones.

Esto da origen a un ritmo rápido a la historia donde parece ser que el narrador sólo cuenta lo importante, no deteniéndose en lo accesorio.

Espacio.

Como hemos señalado cuando nos referíamos a los personajes, es muy importante, en este libro, el tratamiento del espacio. Nos encontramos con una novela situada geográficamente en Alejandría, una ciudad Mediterránea, con su luz, con su clima y con sus condiciones atmosférica peculiares. Esto influye en la historia en la medida en que influye en los protagonistas.

Por otro lado tenemos la pensión. Centro neurálgico de todos los personajes que aparecen en la novela e importante pilar sobre el que se sustenta ésta. La acción transcurre mayoritariamente entre sus muros, al igual que dentro de éstos pasan las cosas más significativas.

Lenguaje.

Miramar es una novela escrita con una prosa rápida y fácil, con predominio de diálogos y algún que otro monólogo.

El lenguaje es asequible, aunque a veces el autor utiliza términos del árabe que dan más autenticidad al relato como fellaha al referirse a la campesina Zohra, ferekeeko, (el equivalente a nuestro tío coloquial), que utiliza continuamente Mansour Bahy, o expresiones y frases hechas típicas de la cultura y la religión árabe como son las referencias a Dios.

En general, utiliza un lenguaje sencillo y coloquial, por el predominio de diálogos que hemos comentado, y a penas se observan las diferencias de cultura en los personajes que forman la novela.